No soy yo de plantearme propósitos para el nuevo año, ni de hacer predicciones. Tampoco de hacer grandes planes, sólo los justos y necesarios. Al fin y al cabo, ¿para qué?, si tal como me van las cosas ultimamente, seguro que en unas semanas todo daría un giro inesperado y los planes dejarían de servir. De igual modo, no suelo echar la vista atrás al final del año. Además, al no fijarme objetivos, luego no puedo evaluarlos. Digo yo que, si el tiempo es contínuo (obviemos aquí la teoría de cuerdas y otras pajas mentales de los físicos teóricos) y la división en años es tan arbitraria como cualquier otra, no hay ninguna necesidad de echar la vista atrás justamente ahora. Si acaso, puestos a dividir el tiempo, lo más lógico ahora, para mí, sería hacerlo en años académicos.
Pero el caso es que me acaba de dar por echar un vistazo a algunos posts anteriores, y como este año he posteado muy poco, rapidamente he legado a mi primer post del 2008. En ese momento he parado y se me han venido algunos pensamientos a la cabeza, así que me he sorprendido haciendo justamente lo que acabo de decir que nunca hago. Pero ya que lo he hecho, voy a escribir aquí lo que he pensado, el resumen de mi 2008 basado en mis escasos posts:
Lo primero que he pensado es que este año he posteado poquísimo. Eso ya lo acabo de decir, y además es obvio, lo sabéis de sobra. Luego, que quizá mi amigo Guillermo tiene razón cuando me dice (con un lenguaje un poco ingenieril) algo así como que el tiempo característico entre grandes hitos en mi vida es un orden de magnitud inferior al del común de los humanos (o la frecuencia un orden de magnitud mayor). O dicho con un lenguaje más normal, que constantemente me pasan cosas, unas 10 veces más rápido que a los demás. Yo siempre le digo que exagera, pero a ver... es verdad que en un año he cambiado de trabajo (y vaya cambio... quizás el más drástico de mi vida), y he hecho dos mudanzas, es decir, he vivido en tres ciudades. He hecho un viaje único y muy diferente de lo normal por la India. Además de otros viajes también muy destacables (sobre todo el de NY y no sólo por la bala), he estado en Moscú one more time, también Berlín, Bremen... Luego está el viaje de Julia a España, que ya era hora... Pocas cosas se han quedado sin hacer: un viaje a Colombia como profe de fotografía por el amazonas (las cosas se torcieron en el último momento, si no, ahora mismo estaría allí, pero lo hemos postpuesto para el verano) y un segundo viaje de Julia a España, que nos lo ha chafado la embajada Paraguaya (ella está allí ahora, dando conciertos por los paraguayes). En otros aspectos (fotografía, viajes más pequeños, etc) tampoco me puedo quejar. Y también se me vienen a la memoria algunos acontecimientos totalmente surrealistas que me han acaecido (me gusta esta palabra), pero este no es el mejor lugar para contarlos.
En fin, que no soy de echar la vista atrás al final del año, pero hoy lo he hecho y casi me ha dado vértigo. Recuerdo la pasada nochevieja en Moscú como si fuera la prehistoria. De lo único que me puedo quejar es de que tanto cambio, no sólo no me ha dejado tiempo para actualizar el blog, es que casi no me ha dejado tiempo para respirar: cuando no era una mudanza era buscar piso, o estar hasta la madrugada escribiendo los apuntes de la asignatura, o intentando inventar problemas o corrigiendo 125 exámenes... si hiciera propósitos para año nuevo, el de este año sería no volver a agobiarme tanto. De eso me quejo, y, sobre todo de otra cosa más, sobre la que llevo años quejándome: y es que si en muchos aspectos mi vida pasa a cámara rápida, hay uno en el que parece que se hubiera quedado congelada, porque un año más, ella sigue allí y yo aquí.