Antes de empezar a hablar del workshop (por cierto, me gustaría usar otra palabra pero no se me ocurre ninguna traducción), responderé al último comentario de Norma. La fiesta muy bien, eramos muchos pero no tantos que no cupiésemos en la casa, como yo temía. Nos sobraron más de 10 botellas, entre ron, whisky, vodka y ginebra, así que ya tenemos para llenar muestro inexistente mueble bar. Y para invitar a las visitas que espero tener pronto. Tuvimos sangría preparada por un amigo de Irene. Lo que no sabe casi nadie (por suerte a esas horas quedaban pocos testigos) es que la cosa terminó como el rosario de la Aurora, llevando a una persona completamente inconsciente al hospital. Al final va a ser Irene la que tendrá que explicarme qué tipo de amigos tiene, y no yo a ella, como decía Madame.
Bueno, pues que sigo en Bremen. La ciudad es preciosa, casi de cuento, pero también es aburridísima y a las 9 de la noche las calles ya están casi desiertas. Una de las cosas que me gusta de estos centroeuropeos es que la gente va en bici a todas partes.
El lunes hubo cena con el resto de los del workshop. Como en general eran gente muy aburrida pensé no ir, pero luego me dije que antes que pasar la semana sólo, mejor intentar integrarme un poco. Nunca lo hubiera hecho. Son buena gente, pero aburridos y sosos hasta decir basta. Tres horas de cena y no hablaban más que de servidores, clusters, plataformas de desarrollo, compiladores... hasta las presentaciones sobre el proyecto que hicieron en el workshop eran más entretenidas. Por lo demás ya digo que son muy buena gente, y en el workshop me han tratado muy bien, pero desde luego la cena no me sirvió para solucionar mi problema de estar sólo en una ciudad aburrida.
Además, como mi parte en este proyecto es pequeña y bastante diferente a lo que hacen los demás, muchas de las cosas que se tratan no me incumben, y muchos días he podido escaparme mucho antes del workshop y mañana directamente no tengo que ir, así que día de vacaciones gratis. Estoy por pillar el tren a Hamburgo, que sólo tarda una hora, y darme un paseo.
Por otro lado, a pesar de lo adverso de las circustancias, he encontrado cómo entretenerme, y vaya que si me he entretenido. El miércoles vi que había un concierto de Dianne Reeves, y me saqué la entrada inmediatamente. El concierto fue increible. Es la segunda vez que la veo y no deja de sorprenderme, por la voz, por la energía que transmite (porque en Villalba lo tuvo más fácil, pero aquí, poner a saltar y bailar a estos alemanes tiene su mérito), y por el pedazo de banda que lleva.
Por otro lado, después de la famosa cena, se incorporó al workshop una ingeniera de Sogeti (empresa francesa) llamada Ekaterina (para los demás, yo ya la llamo Katia, y a los que le suene el nombre, menos cachondeito, ¿eh?). El caso es que parecía casi tan seria como los otros, pero cuando empezamos a hablar en ruso resultó ser una tia majísima. Desde entonces mis comidas del workshop han dejado de parecer un velatorio (los otros al principio lo fliparon al ver que entre nosotros hablamos en ruso pero ya se han acostumbrado). Esta tarde hemos quedado para tomar algo y seguir practicando el ruso.
jueves, abril 24, 2008
viernes, abril 18, 2008
Sobreviviendo como puedo

Ya he dormido dos noches en la nueva casa. No tengo comida, ni ropa de cama, ni microondas... y lo peor, no tengo ordenador ni línea de teléfono. Pero he salido por Madrid hasta altas horas ambas noches y a pesar de eso he dormido más que cuando vivía en Villalba. Hasta se me hacía raro estar en un bar por la noche y no pensar en búhos. Y tardaré en acostumbrarme.
Esta noche será la fiesta, y mañana, después de ruso, la mudanza. A partir de entonces tendré todo lo necesario para vivir y no sólo sobrevivir (bueno, eso sólo en el caso de que algún vecino se deje robar ancho de banda hasta que me instalen el internet). A partir de la fiesta también, se incorporará Irene y dejaré de vivir sólo. O, mejor dicho, ella empezará a vivir sola, porque el domingo por la mañana me voy a Bremen para toda la semana. Un viajecillo de curro que espero que me deje suficiente tiempo libre para ver esta ciudad que me han dicho que es muy chula y que tiene un cuarteto musical que busca un balalaikista. Vamos, que va a ser una inauguración como las de los hospitales "públicos" de Espe: se inaugura pero no comienza a usarse.
El caso es que sólo me puedo conectar desde el trabajo y así pasaré un tiempo, incluso después de volver de Bremen. Por otro lado en el trabajo tengo mucho idem, intentando preparar la reunión sin perjuicio de las tareas habituales. En definitiva: que ya les dejo, que tengo trabajo. Que mañana es la fiesta (están todos invitados, por supuesto), que luego me piro una semana, que intentaré que me instalen internet lo antes posible, y que hasta entonces no podré andar mucho ni por mi blog ni por los suyos.
domingo, abril 13, 2008
Nueva casa

Mañana firmaré el contrato de alquiler de mi nueva casita, sita ella en la calle Los Madrazo. Después de haber vivido a tomar polculo toda la vida, quería mudarme al sitio más céntrico que existiese, mas como Espe me prohibió construir encima del Km 0, he terminado aquí, a menos de 5 minutos de las cortes, de la calle Alcalá, del Paseo del Prado y de Sol. Voy a compartir piso con mi amiga Irene (la fotógrafa que hizo conmigo las fotos de desnudos). Ha sido todo rapidísimo, apenas hace una semana se nos había ocurrido que como los dos buscábamos piso y queríamos compartir, íbamos a buscar juntos, acto seguido apareció este piso (el único que hemos llegado a visitar) y desde entonces todo ha sido una locura, había mucha gente detrás de él (es que la casa está genial), el dueño dijo que para el primero que soltase la pasta, y ese mismo día estaba firmando un contrato de arras. Fue un día de infarto. Que si consulta el contrato con una amiga abogada, que si pídele al banco el aval... Puede parecer muy precipitada la elección del piso pero creemos que hemos hecho bien, que era una oportunidad que no podíamos dejar escapar. Además ella también quería vivir encima del Km 0 después de haber vivido siempre en Alcalá de Henares.
Quiero agradeceros la hospitalidad a todos los que tantas veces me habéis dado cobijo en vuestras casas en Madrid tras una noche de farra. Si no fuese por vosotros quizá ya habría muerto congelado esperando durante horas los búhos a Villalba o, en el mejor de los casos, no hablaría ni la mitad del ruso que hablo, por eso de que la clase la tengo los sábados por la mañana. Y a todos, donde os encontréis y para lo que necesitéis, que diría Ani, ya sabéis dónde tenéis una casa.
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