No descubro nada nuevo si digo que no me hace mucha gracia mi trabajo. Pero alguna satisfacción tenía que dar, aunque sea tras cuatro años. Y la satisfacción de alguien que trabaja en el diseño de un avión es verlo volar. Tengo que empezar por explicar de qué va el trabajo, porque no es un avión común, de hecho es el primero de este tipo que se hace en Europa. Consiste en un avión que lleva atrás pegado un palito de unas tres toneladas. En vuelo, este palito se despliega (ver foto) y se controla su posición mediante unas aletas en la punta. Luego se extiende hasta aproximadamente el doble de su longitud (es telescópico, pero en la foto sale retraído) y cuando está así, se mete por un agujerito que tiene otro avión. Una vez acoplados los dos, le transfiere varias toneladas de combustible. Luego se desacopla y se recoje. Como veis, todo tiene un símil sexual claro (y más si cuento que yo en concreto tengo que usar un stick que vibra), pero en realidad a mi todo esto de los aviones copulando no me mola nada.Bueno, pues a pesar de ello ayer pasé nervios. Fue el primer vuelo, el del la foto. Al fin y al cabo es un año trabajando en esto (vale, tampoco me he matado a trabajar, pero algo he hecho) y en total son más de cuatro años años del trabajo de cientos de personas para poner esto en el aire, y ya que uno se lo ha currado, lo suyo es que vuele ¿no?, bueno, y especialmente por la gente que iba dentro (incluso teniendo en cuenta que uno de ellos es mi jefe). Por muchos cálculos que se hagan, uno nunca termina de creerse que eso vaya a volar hasta que no lo ve. Durante la mañana el departamento era un hervidero de nervios. Después de comer el avión despegó y fuimos a la sala de reuniones a seguir el vuelo en directo. El vuelo se filmó desde otro avión que nos transmitía la imagen, así que pudimos ver todo según ocurría, además de ver todos los datos del vuelo, que llegaban por telemetría y escuchar las conversaciones. Las comunicaciones eran bastante malas y teníamos muchísimas pérdidas de señal, pero en cuatro horas de vuelo dio tiempo de sobra a ver todo funcionar. Una vez vi que eso subía y bajaba y se extendía bien (tras unas dos horas) me fui. En la sala había botellas de cava y unos pastelitos que tenían muy buena pinta. Yo pensé en abrir las botellas cuando vimos que el avión volaba con el cachirulo desplegado, pero parece ser que ahí el cava no lo tocaba ni dios hasta que el avión hubiese aterrizado (también tiene su lógica) así que me fui a mi casa. Por lo que se ve hubo fiesta y esta mañana el departamento también parecía una fiesta, con todo el mundo sonriente y más animado de lo habitual, y sobre todo mucho más tranquilos. Al fin y al cabo todos nos hemos quitado un peso de encima después de lo de ayer.
Hoy la canción va sobre volar, claro, aunque en otra época, donde esto de la aviación era algo más romántico.



