lunes, abril 23, 2007

Aquisgrán

Pueblo sito en Alemania, también llamado Aachen, es el destino de mi enésima escapada gorroturística de este año (Corde, la próxima voy para allá). A mí lo de Aachen me suena a estornudo, así que me quedo con Aquisgrán, que queda mucho más solemne.

Allí estudia (entre otras cosas) mi amiga Vane (de los exiaestes) y como es costumbre en nuestro grupillo, cuando uno se va a estudiar fuera, los demás aprovechamos. Iré con dos habituales de este blog: Inés y Nacarilegea. De paso me encontraré con Leona, que vive cerca (en Maastricht, Holanda) y es una chica que conocí en Cracovia (por cierto, no veais qué cachondeo se traían conmigo en Polonia con las dos chicas que conocí, Leona y Beata). Espero poder ver a otro que debe andar por allí, mi amigo griego Stefanos, que fue compañero de habitación en Moscú, junto a otros estudiantes como lugh. Por si fuera poco, veremos también a Nacho Zinc, que andará de gira holandesa con sus Mr Zinc. Para el sábado pensamos ir a Dusseldorff. Creo que iremos otro día a Liege (Bélgica), y quizá a otro pueblo cercano llamado Monschau. Es lo que me gusta de esta zona de Europa, que hay muchas ciudades chulas, de varios paises, a tiro de piedra.

Pues nada más, lo de siempre: que no tendré tiempo de volver a postear antes de irme, que dudo mucho que me vaya a meter en los blogs desde allí, y que ya os contaré a la vuelta. La verdad es que estoy muy ilusionado con este viaje. Por el lugar y sobre todo por la gente con la que voy estoy seguro de que lo vamos a pasar muy bien.

Hoy en el radioblog toca música en alemán. Aprovecho para dar un poco de colorido al radioblog. Ya sé que los colores de hoy son un poco horribles pero no me encuentro en condiciones de encontrar una combinación mejor. Por cierto, a ver si me acuerdo y arreglo el radioblog del lateral, que lleva meses sin funcionar. Pasad un buen puente vosotros también. A la vuelta nos contamos. Besos.

PD: aún es martes y yo sólo pienso en el puente... qué semana más dura me espera.

jueves, abril 19, 2007

Marina y Andrey


Hoy no tengo mucho tiempo para postear desde el curro, pero es que es algo que debería haber posteado antes y con el estrés de esta semanita que llevo se me había pasado.

Conocí a Andrey y Marina hace tres años. Acababa de empezar a estudiar ruso en la Fundación Pushkin, y aunque estaba muy contento con las clases, echaba de menos tener más tiempo para practicar conversación (por entonces me resultaba dificilísimo hablar con Julia en ruso). Un día descubrí que en mi pueblo habían puesto una tienda rusa, así que entré, compré un poco de smetana y pregunté a la dependienta que si sabía de alguien que me pudiese dar clases particulares. Esta señora, llamada Sveta, me dio el teléfono de unos amigos suyos ucranianos, que no eran profesores, pero podrían estar dispuestos a darme clases particulares. También comentó algo de que eran músicos de latin jazz...

El caso es que llegué a la primera clase. Me recibieron con hospitalidad rusa (es decir, mucha hospitalidad) y por supuesto con té, así que fue entrar en su casa y ya me sentía como en Rusia. Marina habla un español absolutamente perfecto. Con un ligerísimo acento... gallego. Andrey habla un español muy gracioso, pero bastante bueno. Marina hace traducciones así que las clases me las daba Andrey. Intentó explicarme las declinaciones y tal, y la verdad es que como profesor no es muy bueno, así que le dije que sólo buscaba conversación. Y vaya que si conversábamos. En dos semanas, mi limitadísimo vocabulario incluía palabras como mesa de mezclas, filtro, compresor, resonancia, eco... Andrey es experto en sonido y grabación, además de un gran bajista de jazz. Marina toca el piano y también es buenísima. Con tantos intereses comunes no faltaban temas de los que hablar (en ruso, eso sí). Pronto descubrimos que otro interés común era la cerveza, y el té pasó a un segundo plano, en pro de litros y litros de cerveza. Las clases se empezaban a prolongar hasta la noche, preparaban comida para tomar algo con la cerveza, a veces cenábamos juntos. Hasta que me dijeron que yo era un amigo muy bueno y que no me podían cobrar por hablar con un amigo de cosas interesantes. Llevo tres años visitándoles con frecuencia, para hablar en ruso de cosas interesantes, para comer comida rusa, beber cerveza... en definitiva pasar una tarde agradable. Cuando Julia vino a España les conoció, y tocaron juntos, claro. También se han hecho muy buenos amigos.

A pesar de lo bien que tocan, durante muchos años no han conseguido formar un grupo estable y con conciertos frecuentes, y siempre me ha dado mucha rabia por ellos. Su último intento se llama Majalasna Sky Rose (nombre más que provisional del que no voy a contar la historia). Han encontrado un batería y una cantante y hay muy buen rollo entre ellos. Desde que vuelven a tocar en grupo se les nota tan contentos, que parecen otros. No me extraña, a mi me daba pena que tan buenos músicos no hubieran tocado por ahí en los tres años que les conocía, a parte de amenizar alguna que otra cena en algún restaurante.

Bueno, pues mañana viernes, cerca de Arturo Soria, Majalasna Sky Rose ofrecerá su primer concierto. Si podeis pasaros, seguro que os va a gustar. Aquí teneis una muestra de algunas canciones grabadas en sus ensayos.




domingo, abril 15, 2007

Sergey y Julia

La semana en Moscú pasó volando en régimen supersónico. La siguiente pasó sin posts (mis disculpas por ello). No sé si os he dicho que la fotografía consume muchísimo tiempo. Photoespaña se acerca y tengo que currármelo si quiero entrar en uno de los talleres de gente como Anders Petersen o Isabel Muñoz. Por cierto, hablando de fotos, he decidido usar la cabecera del blog para poner mis fotos más alargadas (que son muy muy pocas, así que de momento tenéis para rato). La anterior de los pájaros era en un pueblecillo inglés y esta es del otro día en Moscú.

No puedo dejar de volver a hablar sobre Sergey. Un año después de su muerte no dejo de asombrarme de lo que este hombre ha hecho. Para quien no lo recuerde, este señor tenía y tocaba más de 800 instrumentos de todo tipo y de todo el mundo. Componía, grababa y producía sus discos, presentó programas en radio y televisión; actuó en muchísimos países e incluso en el Royal Albert Hall; escribió libros sobre jazz, métodos de guitarra y enciclopedias de instrumentos musicales; realizó estudios de etnomusicografía, etc etc etc. También tenía otras facetas como una gran habilidad con la pintura y los idiomas.

Un año después de su muerte, aún continúan los trabajos de catalogación de su colección de instrumentos. Una colección que sigue sonando porque está a disposición de todos. También sigue el proceso de catalogación y digitalización de horas y horas de música que él mismo componía y grababa, instrumento a instrumento. Música que por cierto nada tiene que ver con el folk de Grenada y que es de una calidad increíble. Casi toda esta música ha terminado en unos casetes digitales llamados DAT que Julia está pasando al ordenata. Sin embargo en vida sólo editó dos discos de esta música. Ahora Julia ha editado otro que no me canso de escuchar.

Pero incluso más que un músico, para mí, Sergey fue un profesor. En vez de usar su habilidad para hacerse muy rico y famoso, se rodeó de su gente, enseñó música a cientos de jóvenes y niños (no sólo a tocarla, también a entender la música y los instrumentos de todo el mundo) y el resultado es que ahora, los actuales Grenada (la página está en construcción) y Grenadita están más activos que nunca. Siguen tocando, siguen aprendiendo, siguen reuniéndose en Macondo (que por cierto también lo creó Sergey) con amigos de todo el mundo. Recuerdo que una vez vinieron unos amigos de un grupo musical canadiense y les alojaron en Macondo.

Ahora los que eran alumnos de Sergey son alumnos de Julia. Ahora es Julia la que dirige las grabaciones y produce los discos. También es la encargada de aprender a tocar instrumentos que sólo tocaba Sergey para evitar que muchas canciones desaparezcan del repertorio. De verdad que es una labor colosal lo que está haciendo Julia, hay que verlo para creerlo. Y lo mejor es que a pesar de todo saca tiempo para nosotros cuando yo voy.

El día tres fue el aniversario de la muerte de Sergey. Fuimos más de cien personas al cementerio (un autobús lleno y muchos coches), de muchos países diferentes.

La pasada Semana Santa, cuando llegué a Moscú, Sergey acababa de morir. Yo le llevaba a Julia, por su cumpleaños, un instrumento hawaiano muy interesante, llamado xaphoon. Ella nunca lo había visto, pero prácticamente al instante (yo lo vi) comenzó a tocar una melodía, pensando en Sergey. Poco después la grabó con más instrumetos quedando tal como suena al final del post. Ahora los arreglos son algo diferentes, para que lo toquen todos juntos. En el cementerio Julia tocó con el xaphoon esta canción dedicada a la memoria de Sergey. También otras pocas canciones muy especiales y muy representativas de la vida y de la muerte de Sergey.

El día cuatro dieron un concierto muy grande en la sala principal del museo Pushkin. Cientos de amigos de todo el mundo, incluyendo embajadores de casi toda América Latina y otros países como Marruecos o India. No quiero ponerme sentimental, pero podéis imaginar qué emocionantes fueron esos días. Aunque yo no haya vivido en Moscú más que a ratos, Sergey me hizo sentir como una persona muy cercana a él.