¡Este es mi nuevo profe de fotografía! Alberto García-Alix, premio nacional de fotografía, uno de los principales fotógrafos de España y uno de mis preferidos. Se le conoce sobretodo como el fotógrafo de la movida madrileña, que retrató como nadie ya que él mismo fue un personaje importante de esta época, pero tiene muchas otras fotos geniales. Hizo fotos de los que entonces eran sus amigos más cercanos, gente como Alaska o Camarón, y de otra mucha gente menos conocida. Me encanta la mirada tan personal en sus fotos y lo que para mi es lo más importante, que cada una de sus fotos cuenta una historia, toda una vida.El curso son 5 días, 3 horas al día, para gente con cierta experiencia y conocimientos. Sólo hay 12 plazas y la selección era mediante carta de motivación y fotos de muestra. Desde luego motivación no me falta y quería que se notara en la carta, así que me la curré bastante, sin dejar de ser sincero. Bueno, el caso es que (supongo que por la motivación más que nada) Alberto me ha seleccionado. Me he enterado hoy al llegar al trabajo y llevo todo el día con una sonrisa de oreja a oreja. Mi jefe ha debido flipar al verme tan feliz.
Es una suerte grandísima poder aprender de alguien como él. Las academias más "prestigiosas" te cobran un riñón por enseñarte unas cosas que no sirven para nada. El problema en la fotografía es que tu profesor puede ser un tío muy reconocido, pero si lo suyo son las fotos de flores, sólo te puede enseñar a hacer fotos de flores porque, aunque sepa la técnica para hacer, por ejemplo, fotografía en la calle, le falta toda la parte artística. No te va a enseñar a leer una foto en la calle porque él no sabe. Mi último profesor se dedicaba a hacer sus bodegones imposibles. Se metía en el estudio, juntaba líneas, puntos círculos y movidas así y sacaba la foto. Me di cuenta de que cuando le llevaba las fotos que a mi me gustan (estos bodegones nunca me dijeron nada) me las comentaba como si fuesen sus bodegones. Esa diagonal ascendente da fuerza, ese círculo representa la plenitud... me desesperaba. Yo pensaba, pero ¡¿cuál es la historia?!, ¡!¿dónde se va la vista?!, ¡¿hay dramatismo?!... me daban ganas de estrangulare porque el tío no salía de su rollo. Supongo que eso pasa en todas las artes, pero en la fotografía muy especialmente. Unos son fotógrafos de bodegones, otros de retrato, otros de arquitectura... y suelen ser entornos muy cerrados, donde cada uno sabe muy poco sobre lo que se hace en otros entornos. Por eso es muy importante que realmente te gusten las fotos que tu profesor hace y que este sea tu estilo. Si no, en el mejor de los casos uno aprende técnica pura, y de eso hay para aburrir en internet.
Yo tengo conocimientos técnicos suficientes. No muchísimos, pero para hacer lo que quiero no hace falta mucho más. Lo que necesito es alguien que haga fotos que a mí me gusten para que me cuente cómo piensa él en el momento de buscar la foto, cómo se mueve con la cámara y cómo decide que ya tiene esa foto (ese instante y esa composición) que cuenta exactamente lo que él quiere contar, y entonces decide apretar el disparador. Por las fotos y por las entrevistas que he leído estoy seguro de que García-Alix me va a contar todo eso.
Bueno, vaya rollo os estoy soltando otra vez, hasta me está quedando mucho mejor que la carta de motivación, jeje... Pero bueno, el caso es que lo de la carta parece haber sido suficiente. Entendedme, es que estoy muy emocionado.
Hoy quería poner en radioblog una canción de las que escuché en el conciertazo del pasado martes pero acabo de prestar el CD a mis amigos ucranianos (ya que están muy apenados por no haber podido ir al concierto) así que lo haré cuando me lo devuelvan. De momento pondré una canción de Dulce Pontes que seguro que a mi amigo lugh le trae muchos recuerdos: Lela.




