viernes, agosto 15, 2008

Crónicas de la India, (I)


Al estilo de lo que hicimos con el viaje a NY, y si el teclado de mi nuevo ordenata no acaba con mis nervios antes (cada dos por tres el cursor salta a una posición aleatoria, así que voy a tener que mandarlo de viaje como hizo Madame con su chimo Vaio) contaré, sin orden ni concierto, algunas cosas destacadas del viaje. Es que lo de empezar por el principio (llegada a la India, impresiones de Delhi, largo viaje al Himalaya...) y terminar por el final (cuando casi pierdo el avión de regreso) me da mucha pereza. Mejor os cuento historias sueltas y el que quiera saber más que pregunte.

Eso sí, primero os pongo en situación. Todo empezó cuando hace unos años Julia conoció en Moscú a Alena Adamkova, una mujer eslovaca, doctora en filosofía, que desde hace ocho años trabaja en Naggar (Himachal Pradesh, India), como directora del International Roerich Memorial Trust. Esto es: la casa-museo de los Roerich (Nikolai Roerich pasó aquí los últimos 20 años de su vida), el instituto Urusvati, fundado por su hijo Goerge Roerich hace 80 años,con quienes colaboró gente como Einstein, Compton o Bosé (por deformación profesional me acuerdo de los físicos, pero también hubo grandes biólogos, botánicos...), el museo de arte folclórico del Himalaya, la escuela de arte Helena Roerich (fundada por la mujer de Nikolai y que hoy Alena la mantiene funcionando como tal, usando para ello todas las salas del Instituto Urusvati que no se usan como museo), el Samadi de los Roerich, etc.

Pues bien, la idea de Alena era llevar allí a Julia durante todo el verano para que enseñara música occidental a los estudiantes de música de la escuela de arte, que hasta ahora sólo habían estudiado música clásica india (sitar, tabla, etc). Así Julia se ha hecho con un grupo de alumnos y sobre todo de muy buenos amigos y han formado el grupo de música "Himalayan Eagles". Han aprendido a tocar instrumentos tan poco indios como el saxo o la balalaika, y tienen versiones tan originales como Let It Be con percusión de tabla o Kalinka mezclando danza hindú con el típico baile ruso. Por su parte Julia va todos los domingos a estudiar sitar, danza y canto.

Todo esto no está en el mismo Naggar (de por sí un pueblo de dos callejuelas, literalmente) sino bastante más arriba, en medio de ningún sitio. Y nuestra casa, en plena ladera de la montaña, era la casa de Alena, que realidad son dos casas independientes, una encima de otra. La nuestra era la de abajo.

Nuestros amigos indios son unas personas buenísimas, que nos han ayudado y nos han enseñado muchísimo, y ya los echo de menos. Sobre todo me he hartado a ver templos, tanto hindús como budistas. No es lo que tenía previsto pero es lo que hay en esta zona, por todas partes. Para los hindúes, es un valle sagrado, y por otro lado está lleno de tibetanos (incluido el Dalai Lama que vive en otro pueblo, Daramshala), así que por un lado y por otro la religión está por todas partes. Incluso subiendo a un pico a más de 4000 metros de altura, visitamos un monasterio en el que vivía totalmente solo un monje tibetano. En resumen, el viaje ha consistido en: montaña, religión, música, y muy buenos amigos. En próximos posts os hablaré de todo eso, de los templos, de cómo viven nuestos amigos su religión, sus costumbres, de los conciertos de Julia y de los Himalayan Eagles, etc. En este primer post, y para ir terminando, os hablaré de la medicina tibetana.

La medicina tibetana es un tipo de medicina milenaria, totalmente natural, y que es inseparable de su componente religiosa. Para empezar, dejo claro que soy muy escéptico, y que aunque tanto templo y tanta espiritualidad como ha tenido este viaje me ha parecido algo muy interesante para verlo, no me han entrado ningunas ganas de meditar ni de nada parecido, como, por cierto, hacen muchos de los turistas que se ven por la zona (especialmente por Manali). Pero pensando en su parte química, esta medicina no deja de ser algo que se lleva practicando durante miles de años, y que para muchas personas sigue siendo el único tipo de medicina que usan. Al fin y al cabo, no será por falta de plantas medicinales (empezando por la marihuana, por cierto, que crece por todas partes). Nunca antes había visto una vegetación tan rica y exuberante como aquí, y es que la imagen de hielo y roca del Himalaya, en verano, sólo es cierta por encima de 5000 metros. La carrera de médico tibetano, por cierto, es de cinco años, y cada vez más médicos tibetanos estudian también medicina occidental.

Las clínicas oficiales son las Men-Tsee-Khan (Tibetan Medical and Astrological Institute of His Holiness the Dalai Lama). Aunque luego, por todo el mundo, existen doctores privados, sólo si vas a una clínica Men-Tse-Khan puedes estar seguro de que ni los doctores ni las medicinas son un timo. Además con ellos las consultas son gratis y las medicinas muy baratas, y gratis para los pobres y los monjes tibetanos. Bien, el caso es que este doctor te agarra la muñeca, y como si te tomara el pulso, pero con tres dedos, ve lo que está pasando en todo tu cuerpo. A mi me dijo que tenía problemas en mi espalda, en el lado derecho, y a Julia que tenía problemas en el estómago. Ambas cosas son totalmente ciertas. Por cierto, la comunicación, básicamente, por gestos, porque apenas hablaba inglés, el hombre. Te hace una receta que entregas en una ventanilla junto a la consulta, te preparan tus medicinas y al rato te las entregan. Las medicinas son unas bolitas que hay que machacar con un martillo y cuando se convierten en polvos, tomar con agua caliente, en las cantidades y a las horas prescritas por el doctor. Cada 5 días, se interrumpe el tratamiento y se toma la "perla preciosa" una bolita que envuelta en una tela rosa, con hilo de colores, y con el holograma de Men-Tse-Khan. Por lo visto estas perlas preciosas tienen un montón de cosas muy buenas para la salud, aunque el sabor es muy malo (y no es que el de las otras bolitas sea muy bueno). Normalmente te manda volver a la consulta a las dos semanas, así que he ido dos veces y después de la segunda visita me he llevado bolitas para un mes. Y aquí sigo, dando martillazos todos los días. Ya estoy bastante harto, pero los dolores de espalda cada vez me molestan menos. Y Julia se encuentra mucho mejor con su estómago. El dibujo de arriba es de un tratado de medicina tibetana y en la foto de abajo estamos mi doctor y yo.

Ah, poco a poco sigo subiendo fotos a picasa, podeis ir viendo las nuevas. Volveré a avisar cuando termine de subir todas.


sábado, agosto 09, 2008

Fotos

No he revisado ni el 20% de las fotos y llevo horas... hasta tengo 4 gigas que siguen dentro de la cámara. De momento he parado de seleccionar fotos y he probado a abrir una cuenta en Picasa. He abierto un álbum sobre India y he empezado a subir algunas fotos. Esto de Picasa tiene buena pinta, por lo visto puedo insertar una presentación de diapositivas, añadir comentarios a las fotos, etc. De momento voy a probar por primera vez a insertar aquí en el blog las fotos que acabo de subir. Otro día escribiré qué es cada cosa, y dividiré en varias carpetas (Naggar, Keylong, Delhi...) y creo que la presentación de diapositivas se va a actualizar sola. Bueno, de momento pruebo con esto y mañana intentaré escribir el capítulo 1, sobre medicina tibetana.



Bien, por lo visto funciona. Un consejo, pinchando en el reproductor iréis directamente a mi album picassa y podréis ver las fotos más grandes.

Crecí en los 80

Antes de hablar de la India tengo que preparar las fotos. Como preveo que organizar, seleccionar y ajustar los 40 gigas de fotos que he traído me llevará algún tiempo, mientras tanto os dejo con un tema del Reno Renardo que me trae muchos recuerdos... Para quien no los conozca, en su web pueden descargarse sus discos completos. Los demás temas tampoco tienen desperdicio.

miércoles, agosto 06, 2008

Madrid, Berlín, Barcelona, India....

...y vuelta al blog.... Lo primero, siento estas larguísimas vacaciones blogueras. Si aún me queda algún lector, y si este lector no sabe ya qué ha sido de mí en todo este tiempo, allá va:

En Julio vino Julia (mil perdones, Ani y demás personas que querían conocerla y no lo hicieron, pero tres semanas pasan volando, y más cuando ella las aprovechó para grabar un disco con su música instrumental y yo tuve que seguir trabajando).

También en Junio me llamaron desde Barcelona (creo que hace mucho escribí en el blog que me podía salir un trabajo de profesor de Universidad allí...) bueno, pues ya me había olvidado de eso cuando me llaman, voy y vuelvo a Barcelona en una tarde, a hacer la entrevista, y me dicen que el 1 de septiembre empiezo.

Esto me alegra mucho, aunque ya me lo podrían haber dicho un poco antes, y no después de conseguir mi piso en el centro de Madrid, con todo lo que ello supone (aval, fianza, mudanza, compañera de piso, meses hasta que me diesen de alta internet...). Después de eso pasé julio fuera, y ahora en agosto, de vuelta en Madrid, ya me encuentro dando de baja internet (lo hice ayer y en cualquier momento cortarán la línea), teniendo problemas con la compañera de piso, buscando nuevos inquilinos (hasta que no los encuentre tendré que seguir pagando, incluso aunque viva en Barcelona) buscando un nuevo piso en Barcelona, haciendo mudanza de vuelta a Villalba, otra mudanza a Barcelona... y además durante todo el mes tengo que seguir currando.

Pero entre Junio y Agosto, está Julio, y en este mes he pasado una de las mejores vacaciones de mi vida. Primero pasé unos días en Berlín (que ya tenía ganas de conocerlo) con mis amigos ex-iaestes, y como siempre que hemos viajado juntos, lo pasamos muy muy bien. De Berlín me fui directamente a la India, hasta este domingo pasado. He vivido en el Himalaya, he recorrido pueblos y montañas con Julia y con nuestros amigos (y sus alumnos) indios, también hemos estado con otros amigos en Delhi y Agra...

Así que al estilo de lo que hice con NY, desde ahora iré poco a poco (pero sin tardar meses en volver a postear, tranquilos) escribiendo posts y subiendo fotos sobre la India. Ah, y cuando tenga un rato e información más concreta les contaré también algo sobre Colombia, pero eso es otra historia. De momento digo que la nueva cabecera del blog es una foto que hice en el Himalaya, desde unos 3500 metros de altura, y esas telas de colores son mantras que los tibetanos cuelgan por todas partes.

También, poco a poco, intentaré ir reenganchándome a sus blogs, para enterarme de qué ha sido de mi querida secta durante estos meses (bueno, algunas cosas las sé, que uno no se comunica sólo via blog) pero tengo ganas de leerles de nuevo.