domingo, septiembre 23, 2007

Perdonen esta inactividad

Pero es que para variar me he agobiado. Tranquilos, esta vez no me justificaré publicando la lista de todo lo que tengo que hacer (o la TODO, como dicen los más redichos de mi trabajo). El caso es que hasta mediados de octubre voy a tener muy poco tiempo para casi todo, así que haré lo que pueda, pero no prometo nada, ni escribir ni comentar. Eso sí, al menos les leeré, que para eso siempre encuentra uno un ratillo.

Lo que sí puedo decir es lo que he hecho hoy: nada. Es que tengo un dolor de tripa que me está matando.

sábado, septiembre 08, 2007

Via Celta


Bueno, ya os contaré a los de siempre de qué iba lo del post anterior, que tampoco pretendía hacerme el misterioso, sólo publicar algo después del post gigantesco que había borrado a pesar de no saber de qué hablar. El caso es que ya me estoy tranquilizando y además ya sé de que hablar. Como para no saberlo después de la noche de ayer.

Pues resulta que, como todos los años, dos meses después del ViaJazz, llega el ViaCelta. La verdad es que con festivales como estos, no nos podemos quejar, hasta se les puede perdonar que hayan puesto a Elton John en el Via Jazz. Otro año más tenemos un cartel de lujo, si bien es cierto que son grupos menos conocidos por el gran público que otros años, por lo que el polideportivo donde se hacen los conciertos estaba bastante vacío. Esto nos llevó, a mí y los 4 amigos con los que iba, a expresar nuestra alegría a través de danzas de amplios movimientos. Tocaron los cántabros Cahórnega, los vascos Briganthya y los irlandeses Solas. Creo que no había saltado tanto en un concierto desde mi época más heavy. La verdad es que éramos pocos y el resto del público no acompañaba mucho conn los bailes, pero el caso es que algunos de nosotros empezamos a saltar (o bailar, que con esta música, al igual que con el heavy, las dos cosas son lo mismo, lo que cambia es el tipo de salto), y bueno, como esto es contagioso, al final nos pasamos desde las 20.30 hasta las 01:30 dando saltitos. Cahónega nos gustaron mucho, Briganthya fueron aún mejores, un auténtico espectáculo verles tocar la txalaparta. Y Solas fueron los más tranquilos (pero también daban oportunidad para saltar) y musicalmente están en otra dimensión (aunque los anteriores musicalmente también eran buenos), un derroche de virtuosismo y buen gusto. Lo peor, eso sí, el sonido, sobre todo con Solas.

Lo mejor, estaba por llegar. Después de tanto salto, nos enteramos de que se iban todos a tomar la penúltima al pub irlandés de Villalba. Pues allá que fuimos, con TODOS los músicos de los tres grupos (casi éramos los únicos de todo el pub que no éramos músicos). De repente eso se va llenando de violines, gaitas, bodhrans, whistles, acordeones... empezaron tocando los de Cahórnega. De repente la violinista de solas se les une, empiezan a improvisar todos juntos... y ya se lió, horas y horas de música celta sin parar, unos se iban a la barra, otros se unían a los que tocaban... de modo que continuamente había unos 10 músicos, de media, tocando. Todo así, improvisado, sin micrófonos y sin nada más que los instrumentos y muchas pintas de cerveza. Los músicos con los que hablamos nos decían, "¡pero si vosotros sois los que no parabais de saltar!" Qué vergüenza, yo creía que desde el escenario no se nos vería tanto. Hicimos muy buenas migas con Lisi, la acordeonista de Cahórnega, que se empeñó en enseñarnos a bailar la jiga. La jiga se baila, cómo no, a saltitos, así 123-123-1234567. Terminó por apartar a un lado mesas y sillas de una parte del pub y crear así una pista de baile. A las 5am, literalmente no sentía las piernas, y sintiéndolo mucho nos retiramos a nuestros aposentos (por la puerta trasera, que la entrada del pub la cerraron a la hora reglamentaria) mientras la fiesta celta continuaba. Hoy (dos días después) aún tengo unas agujetas en los gemelos que me cuesta andar y tengo que bajar las escaleras sin doblar las rodillas. Estos saltos destrozan los gemelos a cualquiera, especialmente cuando los haces "correctamente" (es decir, los que aprendimos en el pub), porque son muy rápidos y bastante pequeños. Ahora estoy preparando fotos para mandárselas a Lisi, que me las ha pedido.

miércoles, septiembre 05, 2007

¿Qué decir?

Ayer escribí un post gigantesco. Una de las muchas cosas para las que me ha servido tener un blog ha sido para desahogarme, y ayer lo necesitaba. Aunque no daba nombres, y hablaba sobre mi opinión de algunas cosas de forma genérica, sin referirme directamente a mi propia situación, al leerlo casi me asusté de ver hasta qué punto me había desahogado. Aún sin dar datos, siquiera indirectamente, de lo que me pasa, me pareció algo tan personal lo que salió, que decidí no publicarlo. En un blog como éste, que por lo general sólo leéis mis amigos, me ocurre que termino por escribiro sólo para vosotros, por no ser consciente de que lo puede leer cualquier persona. Ayer me dí cuenta justo a tiempo. Tampoco es que hubiera pasado nada por publicarlo. Eran cosas que a los que me conocéis os puedo contar sin problemas, y que los que no me conozcan, probablemente no pasarían de la quinta línea. Y además, como no me conocen, me da igual. Pero por algún motivo no me siento cómodo publicando para todo el mundo algo que en fondo no deja de ser una situación muy personal, por mucho que en el post generalice. El caso es que de todos modos me sirvió de mucho. No hubiera escrito todo lo que escribí si no fuera por el blog, y aunque al final lo escrito no haya terminado aquí, ni en ningún sitio, he comprobado que escribir me sirve para poner un poco de orden en la cabeza. Como véis, el asunto del susodicho megapost inédito me trae de cabeza, con lo que no consigo tener ánimos para postear sobre cualquier otro asunto, mucho más trivial, que se me ocurra. Y casi ni para comentar. Así que como sólo tengo la cabeza para postear sobre una cosa, y cuando lo hago me arrepiento... pues eso, que no sé qué decir.

Ah, bueno, sí, algo diré: que el nuevo trabajo bien, gracias. No tan bien como pasar todo agosto en casa haciendo el vago, pero... creo que el cambio ha sido para bien.