Por si alguno de ustedes aún no lee la revista inMEDIAta, reproduzco aquí estas 40 líneas (en word con times new roman 10pt):
Llegamos en ferry a Al-Hoceima desde Almería, donde nos esperaba una familia de amigos marroquíes. Fue una suerte poder ver la vida de esta familia desde dentro. En dos días nos habíamos sumergido por completo en su forma de vida. Aprendimos mucho sobre sus costumbres y su religión. Por suerte llegamos a tiempo para la boda de alguien de la familia. Era el tercer día celebraciones, que es sólo para las mujeres, excepto por la parte del final en que decenas de coches seguíamos a los novios dando vueltas por todo el pueblo hasta la casa del novio. En la fiesta una mujer quiso casar a Julia con su hijo. Menos mal que ella no se dejó.
Luego empezó el verdadero viaje, en unos autobuses en los que hay que entrar a codazo limpio, donde la gente viaja de pié, tumbada en el pasillo, con gallinas… El camino lleno de curvas porque atravesaba todo el Rif, los pasajeros vomitando... Llegamos a Fez, una ciudad increíble, absolutamente estancada en
En el siguiente bus cruzábamos el Atlas Medio y se estropeó. Terminamos haciendo autostop y fue a pararnos una furgoneta, con redil de ovejas en el techo incluido, y llena de gente dentro, que nos llevó hasta Midelt a cambio de ayudar a cargar y descargar sacos y bajar ovejas en cada pueblo por el que pasábamos. El día siguiente bajamos hasta Er-Rachidia y desde allí a El-Kelaa M’Gouna, en el Alto Atlas. Allí vivimos con una familia bereber en una kasbah (casas de adobe del desierto) preciosa. Comimos mejor que nunca y lo pasamos genial con ellos, sus juegos, su música... Hicimos un trekking durante cuatro días (para lo que nos proporcionaron un guía, dos cocineros y dos mulas). Además del paisaje, lo mejor era encontrar pequeñas aldeas por todas partes, y el trato con la gente (gracias a que el guía conocía a muchas de las personas que nos encontrábamos). Aquí terminamos por regalar casi todo a los niños (bolígrafos, caramelos, las gomas del pelo, espejitos…), que nos seguían a todas partes. El guía y los cocineros se pasaban el día cantando y aprendimos bastante música bereber.
Luego Marrakech, tras un viaje interminable para cruzar todo el Alto Atlas. Más compras, más regateo, tatuajes de henna, encantadores de serpientes... y un montón de anécdotas.
Por último fuimos a Casablanca, donde Julia cogió en avión de vuelta a Moscú (luego tendría problemas con el pasaporte y estuvo retenida en Roma un día) y yo el tren a Tánger para volver a España. Pero en el tren conocí a tres españoles y terminé quedándome con ellos 3 días más en Assilah (a 50 kms. de Tánger) para después cruzar a España todos juntos. Fueron unos últimos días (y los únicos) de playa y relax total, en un pueblo precioso y muy tranquilo, tomado por españoles.


2 comentarios:
no esta mal...eso si...¡¡manten el copyright de las fotos!!
Que a Alberto le copidaron unas fotos de su web sin pedirle permiso.
Pues tienes razón. Voy a registrar todas mis fotos cuanto antes. Creo que sólo tengo que grabarlas en un CD y llevarlas al registro de la propiedad intelectual.
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