...a donde siempre. Supongo que no hace falta que les diga dónde es, a estas alturas. Ya me sé de memoria como son estos viajes: Empiezan a planificarse desde que uno regresa del anterior. Hay que echar cuentas con los días de vacaciones, que son un bien escaso (aunque ya sé que pensáis que los míos son ilimitados). Hay que intentar llegar para las grandes ocasiones (iré al homenaje a Sergey en el aniversario de su muerte). Luego todo el rollo burocrático (invitación, seguro de viaje, varias llamadas a un 807, dos visitas al consulado...). Luego se acerca la fecha, crece la emoción, empezamos a planificar mil cosas. Empiezo a pensar en todo lo que voy a llevar: Música y películas para Julia. También necesita algunos programas para el ordenador. Algún regalo, para varias personas. El jamón, el chorizo y el lomo (no me perdonarían no llevarlo). Cosas de mi profesora de ruso, para dárselas a sus amigos. Parece que hay tiempo para todo, pero al final se echa la fecha encima y te das cuenta de que se te olvidan mil cosas, te acuerdas de que querías hacer un regalo a uno y a otro, y que al final no te ha dado tiempo a casi nada. En el último momento preparas la maleta (eso lo haré esta tarde) corriendo, mientras llenas el disco duro portátil de música y de películas...
Cuando el avión aterriza de repente te da igual todo, la música, los regalos... a todo el mundo le da igual (bueno, excepto el jamón, que más vale que lo hayas traído). Durante los 10 días no da tiempo a ver ninguna de las películas que pensábamos ver juntos, como mucho conseguimos ir a uno de los lugares planificados, no hay tiempo para visitar a muchos de los amigos a los que queríamos ver... pero todo eso te sigue dando más o menos igual. Lo importante es volver a Macondo, a los conciertos, al club... y por supuesto, muy por encima de todo, a estar con mi chica. Así que los 10 días pasan volando. Tan rápido como cuando fueron dos meses. En realidad la culpa no es del tiempo. Llega el día de volver, hasta cierto punto no tan triste como puede parecer. Regreso con las energías muy renovadas y listo para planificar el próximo viaje. Bueno, en este caso ya lo estoy haciendo. El próximo viaje (hispanorruso) es en el que ella viene, en verano.
viernes, marzo 30, 2007
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5 comentarios:
Ejem...cuando llegue usted a Macondo tómese una birra rusa a nuestra salud.....Lamari algún día llegará a Macondo. Que lo disfrutes y besos a Yulia (sevajartá, je, je)
Al final me voy a aficionar a comentar en tu blog y todo... ;-)
Lo primero: Un besazo enorme para Julia. Bueno, y otro besazo para tí. Ya sé que a tí te encanta ir a Moscú, pero me parece bien que en el próximo viaje hispanorruso sea ella la que se desplace. Y en vuestra apretada agenda, a ver si hacéis un hueco para una excursión montañosa...
Y de verdad, un día me tienes que contar tu secreto con lo de las vacaciones. David sieeeeempre está de vacaciones. Cómo lo haces????? Al menos en las próximas yo también estaré, jeje... ¿o tienes otro viajecito planeado antes de Alemania?
Pos eso, pásalo genial!!!!!
Y si puedes... manda una postal (o tráela en mano...)...
Si lee este su blog desde las Russias, acuérdese de los pobres zufridores que ya empiezan a ver a encapuchados Ku Klus Klaneros por la calles de Madrí (qué ajquico, pó Dió). Un beso a Yulia. Por cierto: nunca le devolví (que no vomité) el CD de Sergei (glup)
Lo de la postal está hecho, Inés. Y si alguien más quire postal, que me mande por la mail su dirección. El correo no es muy rápido aquí, pero no os preocupeis que llegar llegará. Y lo de la excursión nos encantaría. Un beso grande desde Moscú.
Me acabo de dar cuenta que mi (súper) comentario no entró el día que lo escribí.
Yo coleccionaba postales...sigo en ello pero la gente no lo recuerda. Da igual que sea mandada o no, el caso es tener una del lugar con una fotografía bien bonita.
Espero que los días no se le pasen volando...pero si no recuerdo mal, después de Alemania viene Candelaria ¿no?. Lo digo para que Inés y unos cuántos más, sigan flipando.
Lo más importante no es Candelaria (aunque para mí, casi, casi). Lo mejor es que este verano podremos conocer a Julia y reírnos con ella. Yo ya tengo unas ganicas...para ello, viajaré a los confines del universo..jajaja. Besos a los dos.
Pd: Madamme, akí ni siquiera el Ku Klus Kan, sólo mogollón de guiris medio rosas (y eso que hace mal tiempo)
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