viernes, agosto 24, 2007

Moscú sobre ruedas

Con tantas cosas nuevas, especialmente el viaje a Rusia, claro, uno no sabe por dónde empezar cuando por fin tiene tiempo de contar algo. Pero antes de hablar de Rusia hago un inciso para decir que os escribe un futuro profesor de aerodinámica. La selección ha sido un poco caótica, porque empecé preparando una prueba de aerodinámica, me la cambiaron a geometría diferencial, y después de hacer la prueba me dicen que tengo buenas capacidades pedagógicas y conocimientos pero que es precipitado empezar ya a dar una asignatura que tendría que prepararme en menos de un mes, y más cuando empiezo un trabajo nuevo y por tanto no sé exactamente cómo andaré de horarios. Así que aunque haya hecho la prueba de geometría diferencial, voy a dar clases de aerodinámica, en una academia, a partir de febrero (es una asignatura del segundo cuatrimestre) a estudiantes de ingeniería aeronáutica. El caso es que con esto entro en el mundo de la enseñanza, que es donde siempre he querido estar :-)

Pues dicho esto, sobre Moscú... puedo decir muchas cosas. Es la décima vez que voy pero este país no deja de sorprenderle a uno. Una de las experiencias nuevas ha sido conducir por Moscú. Desconozco las estadísticas de accidentes, pero me extraña que no haya más de los que hay. Los ángeles de la guarda están hasta arriba de curro allí. El tráfico es una auténtica locura, con calles de ocho carriles (no carreteras, calles). Claro que lo de "carril" sólo hace referencia la número de rayas blancas que hay pintadas en el suelo, porque los coches se meten allá por donde caben, y a veces da la sensación de que por donde no caben, también. Aunque tengan que invadir la acera, o, como he llegado a ver en un atasco en carretera, meterse por un sembrado para adelantar a los que van conduciendo por el arcén. En serio, imaginaros un atasco, los coches por el arcén y por todas partes, parados, y cuando el atasco da un tirón y se pueden avanzar unos metros, un coche de los que van por el arcén aprovecha la falta de reflejos del de delante para salir por la derecha, al sembrado, y meterse delante de él. Por cierto, "arcén" es, como "intermitente", "cinturón de seguridad" (de los traseros ni hablamos) y muchos otros términos, conceptos desconocidos para los rusos. Bueno, para darse cuenta de esto no hace falta conducir por Moscú, ni ir allí diez veces, como lugh sabrá. Para vivirlo en las propias carnes basta parar un coche (ahí en ver de usar el taxi, o teke, lo que se hace es una especie de autostop remunerado: levantas la mano, se para un coche, acuerdas un precio, y te llevan). No es raro dar con un auténtico kamikace, que te lleva, con su Lada de 20 años, a 90 por las calles de Moscú (y tú dando gracias de que el coche no coge más) saltándose los semáforos, cogiendo las curvas como si estuviera en un circuito de F1, y para colmo con una música horrible a todo trapo (el pop ruso es peor, si cabe, que el pop español). Y en invierno acojona más aún, porque es todo igual, pero con placas de hielo.

Bueno, pero aún no he hablado de las nuevas experiencias. Julia se sacó el carné de conducir hace cuatro meses. Le tuvo que dar una propinilla al examinador, pero el caso es que se lo sacó, es decir, que no lo compró directamente. Entre pagar autoescuela, examen, etc. te sale por el estilo, y comprarlo es mucho más rápido y cómodo, pero por eso de, ya de paso, aprender a conducir, ella prefirió meterse en la autoesculela y siguió el método normal. Luego pasó cuatro meses sin conducir hasta que, justo cuando yo llegué, un amigo de Grenada, le prestó su coche, ya que él prácticamente no lo usa. Uno de esos míticos Lada. Escribió un permiso de conducción para ella durante un año y para mí durante un mes. El caso es que nos trajimos el coche, desde el mismo centro de Moscú hasta casa (y eso son muchos kilómetros) conduciendo ella, y en la vida lo he pasado tan mal como copiloto. Entre la falta de práctica y que yo no sé qué la enseñarían en la autoescuela (pero por lo que puede ver, le hubiera dado igual comprarlo directamente) el caso es que aún sigo dando gracias a todos los santos de la iglesia ortodoxoa por estar vivo. Y también porque no nos parase la policía, ya que al llegar a casa comprobamos que le faltaban muchísimos papeles al coche. Como pasa con todo en Rusia, para cualquier cosa hacen falta muchos papeles. Una burocracia muy pesada que no sirve para nada cuando al final todo se puede comprar. Y no hablo de falsificaciones, sino de documentos oficiales, reales, que para sacarse unas perrillas extra (que deben ser como el 80% del total de lo que ganan y gracias a las cuales pueden vivir) se dedican a vender los mismos que trabajan en los organismos oficiales.

Ante nuestra sorpresa al ver que debíamos de ser el coche más ilegal de Moscú, decidimos no volver a conducirlo hasta tener todo en regla. Durante unos días renovamos el seguro y otros permisos necesarios... y bueno, ya sólo faltaba el tijosmoter que viene a ser la ITV. Como tampoco hay que pasarse de legales y el tema corría prisa (Julia quería conducir lo más posible mientras yo estuviera para hacer de copiloto), decidimos comprar el tijosmoter (100 dólares, pero muy cómodo oye, no hay ni que llevar el coche).

Para mi tranquilidad comprobé que es muy buena conductora, y aunque el alto nivel de peligro fue una constante durante la semana en la que pudimos conducir juntos por Moscú, he de decir que su conducción mejoraba mucho día a día, y me fui mucho más tranquilo. Uno de sus "problemas" conduciendo es que debe de ser la única de Moscú que respeta los carriles escrupulosamente, usa siempre los intermitentes, respeta los límites de velocidad... y aunque todo esto está bien, en parte (tampoco hace falta conducir como algunos locos que se ven por ahí) es mejor aplicar lo de "donde fueres haz lo que vieres" (sólo con lo del cinturón de seguridad prefiero no aplicar eso nunca), porque de nada sirve respetar los carriles, si por un carril se te van a meter tres coches en paralelo aunque sólo quepan dos. Desde que yo me he ido, cada día me da el parte de conducción y está contentísima, dice que ya conduce mil veces mejor que cuando yo me fui... y bueno, me da que cada vez está adaptando su conducción más al estilo ruso. Sólo espero que no se pase.

Para terminar, uno de los momentos más divertidos conduciendo (que a pesar de todo, también los hubo) fue cuando estaba aparcada en batería, frente a la puerta de casa, y al salir, se chocó con el coche de la derecha, y, no habiéndose dado cuenta de que se había chocado, y extrañada por que el coche no avanzara, siguió pisando el acelerador, incrustándose así más y mas en el coche vecino. Hasta que yo la saqué a ella de su error, luego al coche de su incrustamiento y... bueno, a la vuelta seguía el sitio libre en la puerta de casa, pero también el coche vecino, así que preferimos aparcar un poco más lejos.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta esta historia sobre ruedas!!
Ignoraba que en Rusia condujeran tan mal, bueno, ignoro muchas cosas de Rusia, la verdad. Es un país que me gustaría visitar (pero casi mejor en verano) a si que ya te consultaré para cuando tenga la idea más elaborada.

Un saludo y felicidades por tu nuevo curro de profesor. Jo, eso de la aerodinámica se me antoja dificil...uff.

Anónimo dijo...

Jejeje, he oído el relato varias veces y siempre me quedo abrumada. Lo mejor de todo es que ha vuelto Davidik con esas historias laaargas, jejeje. Y además, Julia sale muy majica en la foto, aunque yo en ese estado no podría sonreír, pensando que cualquiera se va a meter en mi carril o me va a adelantar por sitios ilegales. Julia, si me lees, intenta ser lo menos rusa posible en estos temas, que da mieditor.

Jose dijo...

Enhorabuena por la entrada en el mundo de la enseñanza(aunque siempre estamos en el). Me contaste la historia, pero al leerlo de nuevo, me he vuelto a imaginar el peligro que corristeis de mataros con el coche los dos por Moscu. Yo no he llegado a conducir nunca por alli, pero si me he montando en numerosos coches. Y lo flipas, casi siempre. Excepto mi suegro, que el conduce muy al estilo aleman(sera que estudio en colegio aleman de niño).
Pero nada, nada que ver con el bus de linea que nos llevaba en Naxos(isla griega en las cicladas) cada noche a la zona de marcha. Eso era una verdadera atraccion(y sobre todo cuando veias coches reventados en mitad de la carretera y comprendias de nuevo el peligro que tenia ir asi). POr cierto y cambiando de tema, en Grecia lo estan pasando fatal...pueblos enteros carbonizados y con la gente dentro...una tragedia.

Anónimo dijo...

Bueno bueno, majo, qué divertido, aunque claro, porque yo no estaba allí en vuestro coche, que si no...
Enhorabuena por lo del curro, Sr. Profesor.
Lugh, ¿pero qué pasa en Grecia? Seré paleta que no me he enterado de nada, ahora mismo entro en algún lado para informarme.
Besitos

Pd. A mi me gusta, además de otras muchas cosas, el pop español, ¿acaso tengo un problema?

Davidik dijo...

Sue, Ani, a mi también me encanta esta historia, ahora que el peligro ha pasado, pero el acojone que pasé el primer día en el coche no se me va a olvidar nunca.
Corde, sí, vuelvo a mis historias largas, espero seguir así, que yo, si no me enrollo como las persianas, me parece que no soy yo mismo...
Lo de Grecia sí que lo he oído, Lugh. Una verdadera tragedia. A ver si mañana puedo hablar con Stefanos.
Bueno Ani...... dejémoslo en que sería peor que le gustara el pop ruso. Es broma, claro que no hay ningún problema en que le guste el pop español, sólo que a mí no me gusta, por eso me quejo de los conductores rusos.
Las clases empezarán en marzo. Es un mundo apasionante el de la aerodinámica, como bien sabe Madame que tuvo el honor de leer los problemas de mi prueba. Os recomendo a todos que os apunteis a mis clases (que me pagan en función del numero de alumnos).

Anónimo dijo...

Un avión incomprensible tiene en pleno vuelo una presión trasera de 4,5 megacolondrios. El ala derecha se acaba de romper, así que la histeria de los pasajeros unida a la de las azafatas hace que la zona Gamma del avión se confunda con la Beta, creando una isobara paramétrica de 6´78 fotofosfatos indelebles. Averigue la curvatura que alcanzaría el avión en caso de que el ala izquierda fraccione el ángulo muerto del acelerador de la caja negra.
O algo así.

Anónimo dijo...

Pues igual aprovecho y me apunto a Aerodinámica contigo. A ver si la aprendo de una vez que ya va siendo hora ;)

Muy guapa sale Julia en esa foto, verdaderamente.

Anónimo dijo...

y si voy a una de tus clases ¿podré volar?....

Davidik dijo...

Hola Miguel. Dentro de poco vuelvo al curro y nos veremos por el comedor. No veas qué bajon (lo de currar, no lo de verte).

Sue, si quieres venir a las clases, yo encantado, pero creo que a tí no te hace falta. Es lo que tenemos en común filósofos y aeronáuticos, que estamos en las nubes.