Después del gran éxito de Si dentro de un limón metes un gorrión, el limón vuela, Ron La La vuelve con Mi Misterio del Interior. No lo posteo porque conozca al perilla de la villa (el del centro en la foto), pero si podéis acercaros al teatro Alfil, en Madrid, os aseguro que merece la pena. Humor inteligente, pero del de terminar con dolor de mandíbula de la risa, con mucha música en directo al mismo tiempo, y además una interesante interacción con el público. Y comprando las entradas en atrápalo, 10 euros en vez de 18. Eso sí, los artistas finalmente no se ponen de acuerdo a la hora desvelar el misterio.Así que me ha dado por preguntarme cuál es mi misterio del interior. Deben ser muchos, pero hoy el que se me ocurre es: ¿por qué me apunto hasta a un bombardeo? Me levanto sobre las 6.15 am y hoy, que es el día que antes llegaré a casa en toda la semana, he llegado a las 9 de la noche. No hay ni un día que no tenga algún plan después del trabajo. Y los fines de semana, cuatro cuartos de lo mismo, o peor. Mis abuelos, con quienes vivo, dicen que no se me ve el pelo, y tienen razón, aunque me llegue a la mitad del brazo. Es que simplemente cuando surge algún plan mínimamente interesante no puedo decir NO, y realmente creo que es un problema (aunque mayor problema sería lo contrario). Me lo tengo que hacer mirar. Por ejemplo, la última, hace un rato: unos amigos me proponen ir a Bilbao en noviembre a ver a un grupo que nunca he escuchado, y he tardado cero coma en responder que ¡ahí va la ostia!, vámonos a Bilbao pues.
Reconozco que el primer misterio del interior que se me ha ocurrido ha sido otro, pero podía herir la sensibilidad de potenciales lectores (esa gente con la que no tienes nada en común pero que en uno de esos días en los que tienes el idem tonto, les diste la dirección del blog).




