Habréis notado que para variar no estoy manteniendo muy actualizado el blog. Lo de no tener mucho tiempo para el blog es un círculo vicioso porque las cosas que a uno le pasan en la vida siguen pasando igualmente, aunque no actualices, entonces se van acumulando las cosas que quieres contar y por consiguiente aumenta el tiempo necesario para contarlas... en fin, que voy a actualizar el blog de golpe con esta especie de post de posts. Así podéis elegir tema para los comentarios. Sí, va a ser larguísimo, ¿algún problema?
- Aachen, Maastricht, Dusseldorf, Colonia, Munschau...
Pues sí, en todos estos sitios estuvimos. El viaje fue una pasada por varios motivos. Primero porque con una anfitriona tan maravillosa como Vane y unas compañeras de viaje como Elena e Inés es imposible no pasarlo muy bien. Segundo porque me encantó encontrarme con mi amigo Stefanos, que hacía años que no veía. Y cantar con toda la comunidad latinoamiericana de Aachen en la plaza de la catedral, y conocer a los amigos de Vane en Dusseldorf, y pasar el día con Leona en Maastricht, y encontrarnos en Munschau con Nacho y su chica, Linda, recién llegados desde Amsterdam para pasar con ellos los últimos días del viaje, aunque tuviésemos que hacer auténticas maravillas de logística para dormir los seis en la habitación de Vane. Tercero porque nos hizo un tiempo tan bueno que si nos descuidamos volvemos rojos cual alemán en Mallorca. Los cinco días, con sus correspondietes noches, andábamos en camiseta de manga corta y hasta nos tiramos en la playa del Rhin en Dusseldorf. Cuarto, por los efluvios cerveciles y herbáceos que nos invadieron (por cierto me encantó la cerveza vieja de Dusseldorf). Quinto por las fiestas debidas al día de la reina en Holanda. Entre otras cosas había un festival y terminamos (bueno, en realidad terminar, terminamos en el coffee shop) bailando como locos en un concierto de un grupo llamado Gasolina y por algún motivo todas las camaras de TV que había por ahí se ensañaron con nosotros. Esa noche también había fiesta en Aachen, y descubrimos que los Alemanes están muy pero que muy locos. Además de ver cosas tan curiosas como gente que sale de farra por la ciudad en tractor con remolque, lo mejor fue ser testigos de la romántica tradición de dejar un arbolito con cintas de colores, como el de la foto, en el balcón y frente al portal de la mujer amada, en la noche del 30 de abril. Los primeros días de mayo la ciudad queda muy colorida con árboles por todas partes. La operación para colocar el árbol de esta foto requirió de un gran despliegue técnico incluyendo antorchas con fuego y hasta un técnico de sonido encargado de transportar el radiocassette y ambientar toda la operación con la música de McGyver y Rocky.
- Sigo fotografiando

Los campus de
fotoejpañña me han obligado a presentar un proyecto fotográfico, es decir, una serie de fotos que guarden una relación entre sí (que por cierto es como quiero que sean a partir de ahora todos mis trabajos). El caso es que no tenía tiempo de ponerme a hacer las fotos, así que tenía que apañarme con lo que tenía, lo que es un problema, porque no es fácil preparar una serie temática con fotos que no han sido hechas para relacionar unas con otras. Al final junté mis fotos sobre música y edité un trabajillo usando fotos de Julia en plena grabación, músicos en la calle y fotos de conciertos, y más o menos daba el pego. El caso es que parece que al final les ha molado y me han seleccionado para el taller de 35 horas con
Gilles Peress, uno de los mejores fotógrafos del mundo dentro del reportaje. El tío ha sido durante muchos años director de la famosísima agencia Magnum y ha hecho reportajes impresionantes en Bosnia, Irán e Irlanda del Norte. El único problema es que voy a tener que hablar muy seriamente con mi jefe porque esto me obliga a coger una semana de vacaciones y si no quiero que mi verano en Moscú se quede en nada tengo que conseguir que me dejen compensar días en horas... bueno, es una movida un poco complicada y aburrida así que paso de explicarla, pero ya veré como lo hago, que yo no me quedo sin mi taller.

Continuando con la fotografía, os presento a mi penúltima criatura, una Brónica SQ-A de 6x6. ¿A que es preciosa? La última es una EOS 400-D que tengo desde ayer y me gusta mucho pero no es tan bonita. Bueno, he decidido que puesto que no pretendo montar un museo sobre historia de la cámara fotográfica (y puesto que se ha acabado el presupuesto hace tiempo), voy a parar de comprar cámara. Ya sólo me queda, para cuando vuelva a ahorrar, dentro de bastante tiempo, los focos.
Por último, una agencia, que no tengo ni idea de dónde ha sacado mis datos, me ha propuesto ser fotógrafo freelance. Desde que leo a Madame M, lo de freelance me suena muy mal, pero supongo que mientras no deje de hacer aviones, llegaré a fin de mes. En fin, que parece que todo lo relacionado con la fotografía me va muy bien, excepto que todo esto consume un tiempo que no tengo ni por asomo. A este paso veo que un día mando los aviones a la mierda...
- Mi primer bodorrio chispasAl menos el primero de un amigo mío. Como era más que previsible (de la mayoría de mis amigos no lo esperaría, pero de este estaba clarísimo) ha sido, pues lo que viene un bodorrio estándar, con su iglesia, su arroz, su novia de blanco... en definitiva todos esos elementos que no pueden faltar en el "día más feliz de sus vidas" y que me dan mucho ajquito. A ver, que a mi me parece muy bien que cada uno se case como quiera y si les mola montar todo el circo que montan, pues genial, pero es que no me entra en la cabeza que a la gente le pueda gustar todo lo que vi ayer. Pero bueno, el caso es que como supongo que a mi colega (el que se ha casado) le haría ilusión que yo fuese, y pensando que entre el alcochol y que iba el resto del grupillo de colegas (los otros cuatro) a lo mejor hasta conseguía pasármelo bien, pues fui. Y así fue. Bueno, en la iglesia no es que me lo pasara bien, pero al menos me entretuve mirando y fotografiando las pintas que lleva la peña (bueno, llevamos, que hasta me tuve que poner corbata), que siempre es algo curioso etnográficamente hablando.
Como el grupo de colegas no es muy amplio, tuvieron que rellenar tres huecos de nuestra mesa con tres individuos que resultaron ser lo más granao del pueblo de mi colega el que se casó y a los que parecía que no les gustaba mi pelo ni las cosas que decíamos. En fin, que no hubo hostias porque soy muy pacífico y porque, aunque para mi gusto esto hubiera aportado una nota de originalidad a la boda (o más bien la única) no creo que les hubiera molado a los novios y sus familias. Y poco más, después de comer me puse a bailar (y continuar bebiendo) hasta que nos echaron, y la verdad es que ahí sí lo pasé muy bien.
Ya dije que sería largo, no se si habreis llegado hasta aquí... Os dejo una canción que simboliza mi viaje por Alemania.