Nunca me hubiera imaginado escribiendo un post con este título, ni hablando del partido de España vs. Ucrania. Pero es algo accidental, de hecho no voy a comentar el partido porque soy el menos cualificado para hablar de fútbol (aunque si no tuviera más remedio creo que con unas cuantas frases hechas, daría el pego). Lo que pasa es que por primera vez he encontrado algo positivo en toda esta locura futbolera que nos invade (y tampoco me refiero a que la selección salva la unidad de España como se ha llegado a decir). El caso es que en el curro todos llegaron muy pronto para poder salir antes y ver el partido en casa (tenemos horario libre), otros salieron antes del partido para verlo en el bar, y yo me prometía una tarde muy tranquila solito y navegando en internet en el curro. Pero a alguno de los desgraciados (¿como yo?) que tuvieron que quedarse se le ocurrió la genial idea de llevar su portátil con sintonizadora de televisión a la sala de reuniones, conectarlo al proyector y al sistema de sonido y montar todo un sistema que poco tenía que envidiar al de la plaza de Colón. Esto fue en otro edificio, pero como no tenía mucho trabajo que hacer, por no decir nada me acerqué por curiosidad para ver el tinglao y ya de paso visitar a un amigo que curra allí (a ver si te haces ya el blog y puedo poner "amigo" con hipervínculo). Pues llego, empieza el partido, pantalla gigante, sonido surraun y... ¡oh cielos! dos cajas llenas de cervezas. Así que decidí darme un homenaje antes de volver a mi edificio: cojo un tercio y me siento a beberlo (minuto 4 de la primera parte). Todos los demás eran del departamento correspondiente y sólo yo de otro edificio. El caso es que estoy disfrutando de mi cerveza cuando ¡entra mi jefe! (que también vino desde mi edificio a verlo, pero claro, es el jefe y lo puede hacer). Para mas inri luego me enteraría de que el jefe de los otros que estaban en la sala les había dado permiso para ver el partido, cosa que no hizo el mío. Tras el "tierra trágame" que pensé cuando abre la puerta y al primero que ve es a mi con la cerveza, decidí que lo mejor en estas pilladas flagrantes es ser descarado. Como a él le gusta el mucho el fútbol, decidí quedarme a ver todo el partido, como hizo él, y que pareciese que es que a mi también me encantaba. Con un poco de suerte, pensé, se creerá que me quedo por alguna reunión después del partido o algo así, y que si hubiera podido habría ido a casa y se compadecerá de mi. Creo que disimulé bastante bien mi desinterés y de paso me tomé unos cuantos tercios más. Lo mejor de todo es que al final resultó ser útil que yo estuviera allí:
El caso es que había mucha cerveza pero no había abridor. Incomprensiblemente resulté ser el único que sabía algo tan básico como abrir los tercios rápida y limpiamente con una botella de plástico, lo cual quedó patente nada mas llegar cuando todos me vieron abrir mi propio tercio (porque lo vistoso de este método es que la chapa salta como si descorcharas cava). Todos me dieron sus tercios para que se los abriera, incluso mi jefe, y cuando llegaba nueva gente a la sala y cogían su tercio, eran inmediataente redirigidos a mi. Así que terminé haciendo una labor de apoyo logístico interdepartamental muy importante para la empresa (quizá lo más importante que he hecho desde que estoy en ella).
Entre que me hice famosillo en la sala con lo de abrir cervezas y el buen rollito de la victoria, no parece que haya pasado nada por mis pellas delante de las narices del jefe, por no decir que hasta le caigo mejor desde entonces. Así que dos horas de descanso, cerveza gratis, demostración de mis habilidades a media empresa... ¡al final no va a estar tan mal esto del fútbol! Eso si, ¡que no se entere mi jefe de que el partido me importa un rábano!
viernes, junio 16, 2006
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3 comentarios:
Como no encuentro donde comentarlo, lo hago aquí, yo leí ébano justo después de volver de Africa, hice un vaije en tren, barco, bus, 4x4, a pata y avión por Senegal y Mali. El libro capta perféctamente la esencia del continente, que tiene muchísimas cosas en común independiéntemente del país en el que se esté. Un gran libro.
Totalmente de acuerdo inthensity. Me da muchísima envidia tu viaje por África. Otro libro de este hombre, "El Imperio" también capta perfectamente la esencia de Rusia, a pesar de que muchas cosas hayan cambiado.
¡Y gracias por el comentario! el primero de alguien a quien no conozco personalmente, en sólo una semana de vida del blog. Si ya sabía yo que este blog promete...
Me alegro
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